jueves, 7 de octubre de 2021

Cuando una madre ama

Cuando una madre ama se da por entera, olvida sus necesidades personales y posterga todo lo que en verdad necesita.

Cuando una madre ama, la prioridad deja de ser su máscara para pestañas y comienza a ver más allá de las sombras y de las palabras.

Cuando una madre ama, se vuelca su espíritu en la tarea de sostener pese a sus flaquezas. La ducha se vuelve el espacio de la tristeza, y el trabajo un refugio que la hace centrarse, o quizás solo para mi.

Cuando una madre ama, el dolor se vuelve suyo y la impotencia su compañera. Porque la culpa se pare junto al hije que llevó en su vientre o en su corazón.

Cuando una madre ama, se vuelve odio a todo aquello que le provoca daño a sus pequeños, porque pensar en la tristeza de su corazón aniquila su temple.

Cuando una madre ama, surge el miedo y las sombras de lo que pudiera ser el futuro, mientras lo pisotea y construye edificios de esperanza y fe.

Cuando una madre ama, las prioridades nublan la realidad circundante, reconociendo entre las tinieblas las palabras de un otro que no se sintonise con el amor.

Cuando una madre ama gana, siempre gana, pese a que la realidad muestra que pierde, ella gana, pues está donde quiere estar y siente lo que necesita sentir.

Cuando tu madre ama, te dice la palabra precisa en el momento de desborde, pese a que no tantas veces los años la tienen en sus cabales.

Cuando la madre es amada, solo hace falta una caricia un abrazo para traspasarle el afecto infinito que ni una riña puede borrar jamás.

Cuando una madre ama está, sólamente está y su disposición se hace eterna sólo porque sabe que se necesita todavía vientre para contener.

Cuando seas madre y ames, nada de lo que hoy es importante importará, porque la lucha ya no es solitaria nunca más. Siempre tendrá un norte en la brújula y no tiene que ver contigo... Pero en ocasiones deberás parar, centrarte y encontrar el impulso para soltar el error cometido y reconstruir.





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