domingo, 13 de diciembre de 2015

Siguiendo a los niños


Este año teníamos un plan bien definido respecto de qué proyecto educativo propondríamos a nuestros niños, pero como algunas veces nos pasa en nuestra labor, ellos no necesitaban lo que nosotras le ofrecíamos. Si lo piensan bien, era fácil seguir con nuestro plan primitivo, sin embargo, sus caritas nos decían necesitar de un proyecto que los conectara con la vida, con los animales que día a día cautivaban su interés. Por tanto, nos pusimos manos a la obra para hacerlos vivir una experiencia de conocimiento más allá de nuestros tiempos.
Es así, como mis niños conocieron la más antigua y bella historia de todas “la historia de la vida en la tierra” la que contamos al tiempo que desplegamos una larguísima línea en tela de diferentes colores, que nos concretaba el paso del tiempo.
Desde que el universo era oscuridad y silencio”... contaba la historia; “...sucedieron muchos acontecimientos como el ver nacer a nuestro planeta y a los muchos volcanes que hicieron explosión produciendo cambios en su territorio y que los primeros seres que poblaron este planeta eran microscópicos”. Bueno la historia hizo el recorrido entero pasando por la vida en el mar, los anfibios, reptiles (entre ellos los más enormes y famosos llamados dinosaurios), insectos, aves, mamíferos hasta llegar al ser humano, el último eslabón en esta cadena en la evolución de la vida de las especies.
Posterior a esto, el situar cada experiencia vivida con estos seres fue muy fácil y comenzamos descubriendo en un microscopio lo que era una bacteria o los virus y como están en todos lados, esta noticia para ellos causo impacto, sobre todo cuando cultivamos las bacterias que viven en una mano sucia, que de verdead era sorprendente. Luego el recorrido incluyó un paseo a Selva Viva, donde cada especie vivía en un lugar que asemejaba su hábitat natural. Conocimos reptiles, anfibios, aves y mamíferos, sus mecanismos de defensa, su características de camuflaje y hasta cómo se reproducen.
Cada vez que teníamos experiencias relacionadas con una especie en un periodo de esta línea de tiempo, ellos debían traer por turnos un trabajo artístico, que con la ayuda de su familia lograría concretar, siempre con la mirada de niño, y lo que al final se convertiría en una bella exposición.
También hubo tiempo para hacer experimentos como hundir la cabeza en el agua con y sin snorkel, para darnos cuenta que no somos capaces de respirar bajo el agua como los peces, y conocer a Neymar un conejillo de indias.
Pero sin lugar a dudas, el broche de oro en este proyecto fue la visita de Gorgo un Gorgosaurio, pariente más pequeño del famoso Tiranosuaurio Rex, marioneta de tamaño real de construcción de Gabriel Díaz, un joven de 18 años a quien le presentamos a los niños antes de que nos sorprendiera con el realismo de su marioneta.

¿No se si a veces les pasa? pero cada vez que una intuición se aloja en nuestro ser y le ponemos atención, las cosas salen casi por arte de magia y este proyecto 2015 es el fiel reflejo que si ponemos alerta a nuestros niños la fantasía se vuelve una realidad.

domingo, 8 de noviembre de 2015

De qué me quiero acordar


En ocasiones las palabras cobran nuevos significados y desde que mi padre ya no está, el sentido incluso de un saludo de alguien que te conoce cobra otro sentido, pues del habitual "bien gracias" que uno responde casi de manera mecánica hay implícito un si gracias estoy viviendo bien mi duelo.

Y bueno qué responder, que tengo pena, claro que la tengo en ocasiones me doy cuenta que casi me olvido y en otros la desesperación se hace parte de mi ser, sin embargo cuando es más fuerte este estado de confianza de que mi viejito ya está descansando, es cuando mis niñas me lo recuerdan, cuando son ellas las que me reconfortan y me enseñan (una vez más) que la vida es sabia y que los ciclos de vida y muerte son eso ciclos.
Cuando el viejito se fue, fui muy estricta en que las niñas no lo vieran fallecido y básicamente porque no quería que como a mi me pasó, su único recuerdo de su abuelo fuera el de un cuerpo sin vida, o como les dije a ellas "sin su espíritu".
Pero creo que aun no termino mi tarea con esto, pues muy a mi pesar, mis hijas estuvieron en los períodos más críticos de la enfermedad de mi padre y sus recuerdos son tan tristes como tragicómicos. 
Por lo que hoy me propuse el siguiente plan, que mis hijas elijan de qué y cómo quieren recordar a mi padre, por lo que antes de dormir mencionamos aquellos momentos especiales cuando mi padre las manguereaba en el pasto, cuando las iba a buscar a su Jardín Ayekan y pese a mi reproche les compraba un calzón roto y una pap, su bebidas favorita de todos los tiempos.
También me quiero acordar cuando estuvo cada minuto meciendo a mis bebés o sacándole los chanchitos cuando yo creía que ya caería en colapso nervioso.
Cuando llegaba de trabajar toda la mañana y se tomaba un tecito con un pastelito y charlábamos de la vida.
Quiero acordarme cuando me acompañaba a arrendar departamentos o cuando intentó cientos de veces que aprendiera a manejar. Cuando leía los artículos de mi hermano en las revistas y su orgullo era gigante. Cuando veía a sus tres nietas jugar y volverse locas a su alrededor y cuando las tomó en brazo y les enseñó lo que era pegar pataditas al agua.
Quiero que compartamos el recuerdo de las tardes en su casa; de cómo nos ponía la mesa, cortaba el pan en trocitos y si hacía mucho calor nos servia jueguito con un poco de agua antes de sentarnos a la mesa.
Como nos arropaba si alguna de las tres se dormía en el sillón y cómo nos acompañaba hasta la puerta de nuestra casa cargando a la Sol dormida o los miles de bolsos que traíamos del colegio.
Me quiero acordar cuando hablaba de sus anécdotas en el Canal 13 y cuando nos enseñaba cómo tener impecable el auto con una mezcla de agua y lustra muebles.

Hay tantas cosas que me quiero acordar de él, pero siempre mi mente me juega una mala pasada y lo veo ya sin vida y sólo pido que al igual que a mis hijas el tiempo nos ayude a ver lo que queremos recordar.

lunes, 26 de octubre de 2015

DECIR A DIOS

En las supuestas vacaciones que tuvimos el pasado verano, en unas cuantas hojas del cuaderno de mi Celeste escribí el dolor... el dolor de la partida de una vida a la que me había acostumbrado a disfrutar,  el dolor de reconocer que uno a veces no tiene opciones y sólo debe acatar lo que el destino o lo que sea te pone por delante.Y este desafío, es el más difícil que nos han puesto jamás, pues significa acomodar el corazón; y entregarnos al cuidado de un padre que ahora es niño, …. si un niño y uno chiquito que está en la etapa
cuando la sensorialidad prima, donde lo importante es la impresión que generan las cosas más que la expresión que podemos acordar de estas. Donde una caricia es el lenguaje que mejor expresa nuestros sentimientos y la compañía y cercanía lo son todo.
En un principio fue muy difícil y en extremo doloroso, porque todas las rutinas fueron acomodándose a las necesidades de nuestro nuevo padre-hijo.
Hoy que miramos con distancia cada periodo que vivimos en este año, nos damos cuenta que esas vacaciones fueron el punto de partida de una rápida despedida de lo que fue y siempre recordaremos de nuestro papito querido. Creo que esta opción que nos ha dado la vida, que para mi gusto ha sido devastadora, era en definitiva la única que nos podría dejar conforme de su partida y descanso el día de hoy. Pues tener un padre, tío, hermano, colega, compañero y esposo ejemplar y dejarlo partir es la experiencia más dolorosa a la hora del adiós.
 Te queremos padre de mi alma.