Cuando miras la sociedad, las rutinas, las costumbres, los ideales y la mentalidad de la masa; incluso te crees parte de ella, pero cuando miras con ojos de individualidad, de tu historia personal, de tu ser más intimo... yo me pregunto ¿cómo usar parámetros ajenos a tu propia vida? ¿cómo evaluar en base a los demás lo que tu eres capaz de hacer o sentir?
¿Por qué lo habitual es siempre lo adecuado?
¿Cómo sentir que el ideal de otros puede ser tu mentor?
No puedo creer que aun cuando nuestro corazón nos grita con toda sus fuerzas, lo apropiado para uno, uno no escuche... no le haga sentido, no lo perciba como apropiado para si mismo.
Es raro como el adulto se desconecta del espíritu con el paso del tiempo. Se supone que con los años uno se hace más maduro, sin embargo, yo veo más sensatez en mis preescolares que en muchos de los adultos que me rodean. Y aun así la fe persiste, el amor y la confianza en el espíritu humano no se ha muerto. No sé si en todo el mundo, pero si en mi.
A veces puedo sentirme tonta, incapaz y sin embargo persisto, me caigo 100 veces con la gente -pero no crean que no aprendo- solo que no dejo de sentir honestidad incluso en el que pide en la calle.
Son mis parámetros, sean tontos o no, son los que mi corazón me dicta y yo trato siempre de escucharlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario