viernes, 5 de enero de 2007

A los 100 años


Desde que formo parte de un proyecto por los niños que se inició allá por el 1907 he aprendido muchísimas cosas, no tan solo en el ámbito académico; usando técnicas de una metodología específica, sino que también la filosofía de este proyecto de vida a cambiado la mía. Primero me mostró otra visión de una misma realidad “ el niño”. Luego que la educación no solo es entrega también es recepción y aprendizaje. Además me mostró que la fe no solo se alberga en Dios sino también en los Hombres y mi labor es entregar mi fe al gestor del hombre.
También he aprendido que un profesional no es tal sin el crecimiento interior y consciencia de su propia vida.
Es así que Montessori para mi no es tan solo un apellido que tuvo una Italiana hace ya un siglo atrás, sino que el inicio de un cambio, de la evolución que he sufrido como ser humano y por ende como Educadora. Es por esto que siempre soy media majadera en ser muy coherente con la Filosofía pues este legado es de PAZ, AMOR y RESPETO por el niño y es lo que me inspiró para seguir esta ruta.
En Enero del 2007 se cumplen 100 años desde la creación de la primera aula Montessori llamada "Casa de Bambini" La Casa de los Niños, casa hogar del barrio romano de "San Lorenzo" creada por María Montessori y donde se da origen al método educativo Montessori.
Cada pedazo de equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, fue basado en lo que ella observó que los niños hacían "naturalmente", es decir, por sí mismos, sin ayuda de los adultos.
La Doctora Montessori formó personalmente alrededor de 4.500 estudiantes de todas partes del mundo, creando una nueva visión pedagógica de la que, aún hoy en día, vislumbramos su legado.
En muchas partes del mundo se organizan festejos por este acontecimiento y con orgullo comparto esta alegría porque formo parte de este legado. Tener el convencimiento de que, lo que haces es lo correcto y a cada paso que das, descubres una razón más para proseguir en tu camino, es lo mejor que le puede pasar a un ser humano.
Sentir la aprobación de aquellos ojitos de verdad que solo te entregan dulzura. Observar día día ese espíritu humano en maduración, que crece en base a las posibilidades que le has propuesto, te hacen sentir un ser de bien y creo que no hay sentimiento más puro que te entregue un niño.
Pero, saben que es más satisfactorio que cualquier agradecimiento o incluso aplausos que de vez en vez te dan los niños porque les mostraste como sonarse o poner la mesa o simplemente frente a una presentación de gracia y cortesía; son esas caritas de felicidad frente a un descubrimiento, esa dicha al entretenerse aprendiendo y gozo al darse cuenta que ellos solitos siempre pueden.
Lo que hoy escribo no llegó de mi mente, si fuese así quizás no sería tan balido contárselos, lo que hoy les quise compartir se alberga en mi corazón, sobre todo hoy que traje al mundo una nueva esperanza de paz, mi querida niña Celeste.

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